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LA CONCENTRACIÓN (1) (Compartiendo)

“Una vez en la antigua India, se celebraba un torneo de tiro con arco organizado por un gran maestro. En lo alto de un poste se colocó un pez de madera, uno de cuyos ojos constituía el blanco. Varios aguerridos príncipes pasaron, uno tras otro, a probar su puntería, pero en vano. Antes que cada uno lanzara su flecha, el maestro les preguntaba que veían e invariablemente todos respondían: “un pez en lo alto de un gran poste,  con su cabeza, ojos, etc.” Pero Arjuna, al llegar su turno respondió: “Veo el ojo del pez”. El fue el único que dio en el blanco.
La concentración es una herramienta muy útil en nuestra vida cotidiana, en todos sus aspectos, ya sea para el trabajo, para el estudio e incluso para las relaciones humanas, donde focalizar en un tema que puede ser problemático o inquietante es la manera más “económica” de llegar a su solución. El no dispersarse tras distintos distractores a la hora de estudiar o desarrollar un trabajo o nuestra labor diaria, también es una actitud de gran utilidad. Las artes marciales y en particular el kung fu, pueden ser una manera de entrenar esta habilidad, que por otro lado es considerada uno de los eslabones en el camino de la meditación.
Podemos definir “la concentración como el estrechamiento del campo de atención en forma y por un tiempo,  determinado por la voluntad”. Focalizar la atención!.
“Debidamente sostenido, el esfuerzo que implica se traduce en una constante ampliación del campo de enfoque, donde queda excluido todo tema o pensamiento extraño”.
Cómo puede ser esto trabajado en una clase de kung fu de forma tal que luego esto sea una habilidad de uso cotidiano?. Aquí es dónde comienza el trabajo que se puede y se debe entrenar desde el inicio mismo de una clase, dónde uno debe tratar en principio de dejar fuera del recinto de práctica toda problemática ajena al mismo. Este es el primer paso, el inicio de la actitud. Desde apagar el celular al llegar, desde respetar la puntualidad y el protocolo. Este aprender a dejar afuera del salón de práctica lo que no corresponde al mismo, es fundamental para aprovechar la clase en su plenitud y evitar problemas por distracciones, que podrían llevarnos a riesgos físicos o no comprender lo que se espera de nosotros o nuestros compañeros, es a su vez una manera de centralizar o focalizar la atención. Esta actitud puede ser luego tan sencillamente extrapolable a situaciones como la de sentarme a comer en la mesa y solo atender a la cena, con mi familia, con mis hijos y mi esposa/o, mi compañera/o. Estar ahí en ese momento y a pleno, sólo ahí, presente en forma completa, dejando de lado la oficina, la empresa, el negocio, el trabajo en general. Atender a ellos al estar con ellos, al estar ahí.
“Ardua de manejar e inestable es la mente, siempre en busca de deleites, pero bueno es sojuzgarla; una mente controlada aporta felicidad. Esto es cuestión de maña y tras largos períodos de entrenamiento surge la habilidad buscada”.
Solemos fluir con pensamientos que nos asaltan y distraen, nos llevan de un lado a otro. A veces demandando cuestiones relacionadas a la comodidad, al gozo, a veces gritando preocupaciones o simplemente distrayendo con ruidos y colores. En la práctica del kung fu, ocurre esto por ejemplo al hacer una forma y atender a lo que verán los otros, como nos miraran o al combatir y dejarse llevar por temores, dudas, intenciones de premeditar nuestros movimientos y los del oponente, intentos que resultan fútiles y que hasta no entender su error no logramos cambiarlo. También al no atender en forma debida a la explicación de un ejercicio, prestando atención a la charla con el compañero, a quien se mueve por el costado haciendo un ejercicio distinto, mejor? más avanzado? más fácil? O simplemente mirando la otra forma del otro. El momento de la práctica de una forma, el momento de hacer combate, es la puesta en escena de la acción por la acción misma, instantánea,  es el mejor momento para entrenar la focalización. Ese fluir al momento es la clave del éxito posible. Cuantas veces en la vida cotidiana, nos distraemos, por atractores o por temores que corren nuestra atención sacándonos del foco, limitando nuestros resultados y sobre todo restando fuerzas a la hora de aplicarnos a la resolución de un problema o la acción sobre un acontecer. Por otro lado el cultivo del silencio necesario para escuchar y comprender una técnica, es la base de trabajo para aprender a acallar el ruido exterior que a veces, tanto como el ruido interior, no nos deja escuchar verdaderamente. El cultivo del silencio que se espera en el kwon, debido y necesario para atender y comprender las técnicas, es una manera de amigarse con el silencio, con el callar esas ganas de estar siempre diciendo algo, preguntando hasta cuando nos están explicando, tratando de mostrar lo que ya sabemos sobre lo nuevo que nos están brindando. Acallar mi propia voz por un momento y silenciar el ruido ajeno, para poder escuchar la verdadera voz interior o para poder escuchar con plena atención al otro, sin anticiparlo, sin prejuzgarlo, sin calificarlo.
Algunos ejercicios típicos de las artes marciales chinas, también llevan a un trabajo mucho más básico centrado en la domesticación del cuerpo a través de la mente, entrenamientos para domar algunos reclamos físicos.  Ejercicios como mantener sostenidamente una posición no muy cómoda, entrenamiento que lleva no solo al fortalecimiento del musculo trabajado, sino principalmente de la mente que debe resistir la tendencia natural de buscar la comodidad y elevar la posición según el caso o suspender el ejercicio. La repetición sostenida de un ejercicio hasta que el cuerpo adopta esta serie ya sin estar pendiente de ella, es otra forma de trabajar esto, una manera de entrenar el desarrollo de hábitos.
«De la mano de este entrenamiento (del silencio y de la focalización) llega un momento donde da a lugar el autodescubrimiento, comienza a profundizarse en lo que significa el dominio de sí mismo. Los regadores llevan el agua adonde quieren; los flecheros dan a sus flechas la forma que desean; los carpinteros curvan y trabajan la madera a su capricho; los hombres sabios se labran a sí mismos. El pensamiento es el padre de la acción; así e control del pensamiento lleva a un mayor control de todo el ser humano aun en el plano físico”
Aquí el verdadero para qué de todo este trabajo. Entender esto es capital, es uno quien se domina a sí mismo, es uno quien se pone los limites y quien puede ampliar los mismos, quien se reconoce en su esencia y puede tratar de modificarse y doblegar algunas debilidades del espíritu, algunas tendencias naturales. Si la clase de ayer fue dura y hoy me duele todo el cuerpo, el sobreponerme a esto y no faltar mañana es una forma de domesticar el cuerpo; si hoy resistí en ma pu un minuto, mañana podré intentar hacerlo 10 segundos más. Para que me sirve esto? Para tener piernas más fuertes seguro, para lograr mayor enraizamiento, para desarrollar según el ejercicio mejores aptitudes marciales, pero finalmente el trabajo es para que luego pueda aprender por este camino que el espíritu también puede sobreponerse a esos momentos de flaquezas, ya que no fueron las piernas las que decidieron permanecer en la posición o volver a la clase, fue mi mente. Con el silencio, escucho mi interior, con el dominio de mi mismo, puedo guiar mi espíritu a logros mayores o simplemente a superar situaciones que no me son beneficiosas. En el gimnasio, o en la vida.
«Alcanzándose una mayor coordinación entre los diversos planos de conciencia, se reduce el gasto inútil de energía psíquica y esto redunda finalmente también en una mejoría en el estado general de salud. Mente, emociones y actos comienzan a funcionar al unísono y el derroche de energía originado por las preocupaciones cede el puesto a un esfuerzo tranquilo y deliberado para suprimir esa causa, ese desasosiego»
Y finalmente no olvidemos  que todo este trabajo de focalizar la atención redundara en diversas formas de optimizar el entrenamiento, la vida. Un ejercicio entrenado con falta de atención, carga errores que luego es más arduo de corregir. Lo mal aprendido requiere el doble de energía para ser corregido que aquello que se aprende paulatinamente bien. Los malos hábitos se fijan tan pronto como los buenos. Por último si uno puede atender y coordinar su mente/intención a la resolución de un problema, esta encontrará su cauce más rápidamente, reduciendo el estrés que produce tal desarreglo, liberando mi cabeza, la tensión y hasta dejándome más tiempo para disfrutar. Cuántas veces por no poder concentrarnos atentamente debemos malgastar horas en estudiar algún tema sin siquiera obtener un provecho pleno de ello, un resultado deseado?
«La mera capacidad de concentrarse basta para provocar una mejoría en el carácter, y el estudiante empezará a darse cuenta de que los hechos carecen de importancia, lo que vale es su significado. Los hechos son solo eso y es el individuo a quien le toca decidir cómo ha de reaccionar ante ellos. Epicteto: Si un hombre es desdichado, sepa que la única razón de su desdicha radica en él mismo”. Jamás el sabio permitirá que el cambiante rostro de las circunstancias venga a turbar su serenidad interior»
«El tema de la concentración ofrece dos aspectos: general y particular. El primero consiste en cultivar una forma habitual de pensamiento; el segundo comprende los ejercicios especiales que tienden a desarrollar esa cualidad de la mente. En general se suele insistir demasiado en el segundo aspecto descuidando la necesidad de fomentar una recta actitud mental a lo largo de todo el día»
Creo que el tema de la concentración y su cultivo, que puede ser entrenado desde el kwon (no solamente claro está) es un tema de vital importancia y uno de las que puede con mayor oportunidad, llevarse a la vida cotidiana más allá del salón de práctica, aportándonos un inmenso beneficio, ya sea para encarar nuestro trabajo, nuestro estudio, nuestras relaciones, nuestros tiempo en general, como se señaló al inicio de este texto. Por eso es que seguiremos profundizando posteriormente sobre este tema.
El material de apoyo (en negrita resaltado) fue extraído del libro “Concentración y Meditación” de Christmas Humphreys
Extraido del estupendo blog del Sr. Jamardo Oscar Alejandro (Argentina);  http://institutofenglong.blogspot.com.es

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